miércoles, setiembre 10, 2008

El fin

Normalmente cuando algo se ve venir finalmente termina ocurriendo. Hace rato que los lectores de este blog seguramente preveían que terminaría cerrando, y eso es lo que acontece con este post. Tal vez el cierre sea definitivo, tal vez vuelva alguna vez a postear algo (con mayor o menor asiduidad), por el momento lo único concreto es que no seguiré con este emprendimiento por ahora.
Muchas cosas influyen, pero fundamentalmente falta de tiempo y más aún de ganas. Este tipo de blog requiere bastante laburo antes de postear, porque no se maneja con noticias actuales, sino con recuerdos, búsquedas e investigación. Y además me cansé de Blogger.
Siempre preferí tardar más en mandar un post que subir cualquier cosa para mantener el movimiento del blog. Y en este momento no tengo ni tiempo ni ganas de seguir haciéndolo.
Gracias a todos los que han dejado valiosos aportes en los comentarios, a los que han leído sin comentar, a los que han linkeado el blog o alguno de sus posts. También va el agradecimiento para aquellos que enviaron posts invitados en colaboración: FdM, Futbolero Estadístico, Murdock, Ruizist, Xcos, Ernesto, Grimi (si me olvido de alguno, mil disculpas), y especialmente gracias a Ceci que fue parte de esto durante un buen tiempo. También a San_Felipe de Tic Espor , y a 8 Mentiroso de Fútbol y Algo Más que siempre estuvieron a mano para dar su opinión.
Fueron un poco más de 2 años que realmente disfruté mucho, pero que me cansaron. Nos seguimos leyendo en LR! donde seguiré posteando como siempre, y si algún día llegó a largar un post nuevo acá, en Fútbol Ochentoso, les aviso por esa vía o por cualquier otra.
Ah, antes de terminar, el blog en sí no se cierra, en el sentido que quedará para quien quiera leerlo o consultarlo. No hay mucho material de fútbol de los 80s en Internet, así que creo que alguno puede encontrarlo valioso, y recomiendo no sólo leer los posts linkeados en el sidebar, sino también los archivos mensuales, ya que hay muchas cosas a las que sólo se puede acceder desde allí.
Chau, les dejo una foto poco conocida del mejor futbolista de todos los tiempos cuya mejor década fue en los 80s. Como dijera el viejo Jim, this is the end.
Gracias.

lunes, agosto 04, 2008

Il piú grande e bello

Arriba: Maldini, Van Basten, Gullit, Ancelotti, Rijkaard y Galli. Abajo: Baresi, Donadoni, Costacurta, Colombo y Tassotti.

Los años de Sacchi

Cuando en 1986 Silvio Berlusconi compró la mayoría del paquete accionario del AC Milan, pocos imaginaban la dimensión futbolística de lo que estaba pasando. El Diablo venía de años desastrosos: dos descensos (uno escandaloso, a causa de las apuestas ilegales) un equipo pobrísimo y cambios constantes en la presidencia.

En el verano de 1987 contrató como técnico a un joven Arrigo Sacchi, a un volante de la Roma, Carlo Ancelotti, y a dos jugadores holandeses, uno del Ajax, Marco Van Basten, y otro del PSV, Ruud Gullit. La apuesta era importante y estaba claro que Berlusconi buscaba devolverle al Milan algo de la gloria perdida. No sólo se estaba formando un buen equipo. Estaba naciendo el que sería uno de los más fuertes de la historia del fútbol.

En el arranque de esa temporada, la Serie A tenía un candidato de fierro. El Napoli de Maradona iba por el bicampeonato. Y si bien esa liga arrancó bien para ellos, y llegaron a tener una ventaja de 5 puntos sobre el Milan (cuando la victoria daba dos puntos), con el correr de la temporada el equipo del Diego fue cayéndose. En la fecha 28 (en un campeonato de 30 fechas) fue el encuentro directo: el Napoli con 42 puntos recibió al Milan que sumaba 41 en el San Paolo. El resultado fue un 3 a 2 para el rossonero que le permitió capturar la punta y finalmente el campeonato.

En la temporada 1988-1989 el equipo de Sacchi se reforzó con un tercer jugador de Holanda; Frank Rijkaard. Hasta su llegada al Milan el holandés escupidor jugaba de defensor central, pero Arrigo decidió moverlo al mediocampo y fue allí donde alcanzó su máximo rendimiento como volante duro y de marca, pero al mismo tiempo talentosísimo. De gran inteligencia táctica, el gran Frank se transformó rápidamente en el cerebro del equipo.

Esa temporada fue la de la explosión internacional. El equipo se consagró Campeón de Europa ganándole la final por 4 a 0 al Steaua Bucarest de Hagi, Lacatus y Petrescu. Sin embargo, el partido más recordado de esa edición (y de muchas ediciones) de la Copa de Campeones fue la semifinal de vuelta de la serie Milan - Real Madrid, jugada en San Siro, en la que los italianos humillaron al equipo de Hugo Sánchez, Butragueño y Schuster entre otros con un lapidario 5 a 0 con goles de, anotá, Ancelotti, Rijkaard, Gullit, Van Basten y Donadoni.

Van Basten cerró esa temporada con 32 goles y France Football le dio el Balón de Oro. En la votación del prestigioso trofeo segundo quedó Gullit y tercero… ¡Rikjkaard! Hay que recordar que el trío milanista, además de romperla a nivel de clubes venía de darle a Holanda el título de campeón en la Euro 1988 de Alemania.

En la temporada siguiente, la 1989-1990, el Napoli ganó su segundo Scudetto, y ese torneo en realidad merecería un post solo. Durante todo el campeonato el equipo de Sacchi y el de Maradona pelearon palmo a palmo la punta. Llegando a la recta final de la temporada el Milan iba primero y las voces sobre campeonato arreglado para los del norte se escuchaban por todas partes. Es en ese momento cuando el Napoli visitó al Atalanta en Bérgamo partido en el cual desde la tribuna local se arrojó una moneda que golpeó en la cabeza a Alemão. El partido estaba 0 a 0, y el brasileño fue trasladado al hospital. La justicia deportiva le dio el partido ganado al Napoli por 2 a 0 y a tres partidos del final alcanzó al Milan en la punta, que en esa fecha empató en Bolonia. Y en la penúltima fecha se concretó la arremetida final: el Napoli le ganó 4 a 2 al Bologna y el Milan perdió con el casi descendido Verona 2 a 1. El árbitro expulsó en ese partido a Rijkaard, Van Basten, Costacurta y a Sacchi, además de no cobrar un supuesto penal a Van Basten. Así las cosas, con un empate en la última los del Dié eran campeones, cosa que finalmente sucedió.

A fin de comprender lo que pasó en ese campeonato basta leer estas declaraciones que Corrado Ferlaino (presidente del Napoli en esos años) hizo en 2003: "Yo tenía una buena relación con el designador de árbitros. A Alemão lo agredieron, tal vez nosotros exageramos el episodio, pero el partido ya lo teníamos ganado en la justicia. Hicimos un poco de teatro. La idea fue del masajeador. Alemão al principio no entendía nada, lo llevamos de urgencia al hospital y allí yo declaré compungido a los periodistas: ´No me reconoció´, cuando en realidad Alemão estaba lo más bien. El campeonato se decidió el 22 de abril: el Milan jugaba en Verona y Lo Bello fue el árbitro del partido; pasó de todo, expulsiones, jugadores del Milan enfurecidos: perdieron 2 a 1, nosotros ganamos tranquilamente en Bolonia y nos metimos en el bolsillo el Scudetto."

No es mi intención en absoluto defender a Berlusconi y al Milan, que desde 1986 hasta la fecha recibió no pocos favores y se vio envuelto en unas cuantas maniobras poco transparentes. Pero si bien la tradicional supremacía económica, política y deportiva del norte sobre el sur en Italia era -y es- real, tampoco hay que subestimar el poder que por esos años tenían Ferlaino y Luciano Moggi y su capacidad para influir en el ámbito local. El Napoli de esos años era un grande de Italia tanto por la calidad de sus jugadores como por los recursos extrafútbolísticos con los que contaba.


El balance de trofeos obtenidos por el Milan durante bajo las conducciones de Sacchi y Capello es de: 5 Scudettos, 3 Copas de Campeones de Europa, 2 Copas Intercontinentales, 3 Supercopas de Europa y 2 Supercopas de Italia.
Pero ese mismo año el Milan, si bien perdió el Scudetto, pudo repetir en el plano internacional. Campeón nuevamente de Europa, esta vez con un paso menos arrollador, se consagró derrotando en la final al Benfica. En diciembre de 1989 el Milan fue además Campeón Intercontinental, ganándole al Atlético Nacional de Medellín en Japón. En esa temporada Van Basten hizo 24 goles. Y en diciembre del 89 ganó por segunda vez consecutiva el Balón de Oro. En la votación de France Football quedó segundo Baresi, y tercero… ¡Rijkaard! El Milan dominaba el prestigioso trofeo nuevamente (hay que hacer la salvedad de que en esos años participaban de la votación únicamente futbolistas europeos).

La temporada 1990-1991 no fue tan prolífica como las anteriores. Lo más destacable fue la victoria Intercontinental en Japón, donde golearon al Olimpia de Paraguay. El Scudetto ese año lo ganó la Sampdoria de Vialli y Mancini. El Milan terminó segundo, a 5 puntos del campeón.

En la Copa de Europa llegó hasta cuartos de final, donde fue eliminado por el Olympique de Marsella. Fue empate en la ida en San Siro. En la vuelta en Francia hubo un corte de luz en el estadio a pocos minutos del final con el partido 1 a 0 para los franceses. La luz volvió a los pocos minutos pero los italianos se rehusaron a continuar. Finalmente la UEFA declaró la victoria del Olympique por 3 a 0 y la suspensión del Milan de toda competición europea para la temporada siguiente. Así se terminaba el ciclo de Arrigo Sacchi, entrenador ofensivo y meticuloso a la vez. Tipo que manejó bastante bien un vestuario pesado, lleno de figuras haciéndoles obtener cuanto título internacional se les pusiera enfrente.

La era Capello

La temporada 1991-1992 encontró al rossonero con entrenador nuevo. La Federcalcio le ofreció a Sacchi el cargo de director técnico de la selección. Al terminar una temporada regular desde lo deportivo, y con cada vez más problemas internos (la siempre mala relación entre Van Basten y Sacchi se había deteriorado mucho) fueron pocos los que se opusieron a la partida de Arrigo. Silvio Berlusconi le dio el cargo de entrenador del Milan a un joven e inexperimentado Fabio Capello. Rápidamente etiquetado de "títere" de la dirigencia, el equipo de Capello mostró sin embargo, tras años de gloria internacional, una serie de resultados impresionantes a nivel local.

Ese primer año el Milan se paseó por Italia con un juego brillante y de la mano de un Van Basten implacable, autor de 25 goles en 31 partidos, y una defensa muy sólida, la Serie A tuvo un campeón invicto después de 69 años. A fin de 1992 Van Basten recibió el Balón de Oro por tercera vez en su carrera.

El Milan había logrado, con el cambio en la dirección técnica adaptarse sin mayores problemas al cambio estratégico. De ser un equipo ofensivo y vistoso pasó a basar su suceso en la efectividad defensiva (aunque ese Capello era un técnico ofensivo comparado con el que vendría después).

Para la temporada 1992-1993 el Milan se reforzó contratando a Jean-Pierre Papin, ganador del Balón de Oro 1991, estrella del Marsella y jugador de moda. El Diablo arrancó con todo y rápidamente se escapó en la punta manteniendo el nivel arrollador de la temporada anterior. En un campeonato que daba dos puntos por victoria llegó a tener una ventaja de 11 sobre el Inter. Pero hacia el final del torneo empezaron a aflojar, y el 21 de marzo, el Milan perdió por primera vez en casi dos años. Fue un 0 a 1 contra el Parma (gol del Tino Asprilla) y el fin de la racha de imbatibilidad más larga de la historia del fútbol italiano. Fueron 58 partidos seguidos en los que el equipo de los holandeses sumó puntos.

El equipo bajó mucho su nivel hacia el final. Con un campeonato "cocinado" el Milan orientó todas sus fuerzas hacia la Copa de Campeones de Europa. En ese torneo llegó a la final, que finalmente perdió por 1 a 0 contra el Olympique de Marsella de Barthez, Angloma, Desailly, Deschamps y Boksic. Después la UEFA suspendería a los franceses debido al demostrado escándalo de soborno local de los marselleses a jugadores del Valenciennes a cambio de ir a menos en el partido que los enfrentaba unos días antes de la final de la Copa (escándalo por el que, entre otros jugadores, fue suspendido Burruchaga por al menos un año si mal no recuerdo). La suspensión a los franceses le permitiría al Milan jugar y perder la Copa Intercontinental contra el Sao Paulo de Telé Santana.

Esa temporada significó el fin de una era. La del Milan de los holandeses. A mediados de 1993 Ruud Gullit fue transferido a la Sampdoria. Por su parte, Frank Rijkaard volvió al Ajax. Y Van Basten, que había tenido un arranque demoledor en ese campeonato, sufrió hacia finales del ´92 la enésima lesión y operación de tobillo. Y si bien pudo volver a jugar en abril, ya no fue el mismo. El 29 de abril, a los 28 años, Van Basten le hizo al Ancona el último gol de su carrera. Unos días más tardes, en clara inferioridad física jugó su último partido oficial: esa final de la Liga de Campeones contra el Olympique de Marsella. Entre 1993 y 1995 (año oficial de su retiro), haría inútiles esfuerzos por recuperarse.

Repito, por si pasó desapercibido: Marco Van Basten tenía 28 años cuando metió su último gol oficial.

Dejando de lado a los holandeses, en el Milan de esos años jugó un tal Franco Baresi, central, líbero, capitán, líder y emblema del Milan de los ochenta. Tremendo jugador, a la altura de los mejores defensores de la historia del fútbol. Se adueñó de la zaga central del equipo a los 18 años y nunca más la largó. Enorme inteligencia y visión del juego, gran fuerza, potencia física y capacidad de quite, todo eso sin ser ningún rústico; más bien todo lo contrario. Paolo Maldini fue otro fruto de las juveniles del Milan, que empezó como lateral izquierdo y no paró de hacer historia. De joven la rompió con su velocidad, su técnica y su desequilibrio ofensivo. Después se volvió un central inteligente rápido y seguro.

Carlo Ancelotti era un mediocampista completísimo. Físicamente muy duro y potente, y si bien la técnica no era su mayor virtud, tenía un gran tiro de larga distancia. Roberto Donadoni era un mediocampista por derecha de gran vocación ofensiva. Tal vez el único punto flojo (o mejor dicho, no a la altura del resto del equipo) haya sido el de los arqueros. Primero Giovanni Galli (arquero de Italia en México 86) y después Sebastiano Rossi fueron los responsables de un arco que nunca tuvo un dueño absoluto. Igual siempre estuvieron bien protegidos por una defensa impecable.

Bonus track: Ya no estaban más los holandeses, pero varios de estos jugadores y el DT seguían siendo los mismos cuando en 1994 el Milan jugó una vez más la final de la Champions League. A los Baresi, los Maldini, los Tassotti, los Donadoni y los Albertini se sumaron Panucci, Desailly, Boban y Savicevic. Esa final terminó 4 a 0 para los de Capello. ¿El rival? Nada menos que el Barcelona de Cruyff, Koeman, Guardiola, Romario y Stoichkov. Pero esos jugadores, esos partidos y esos trofeos pertenecen a otra época.


POSTEO: GRIMI

viernes, julio 11, 2008

Condorito subcampeón (?)

En 1987 la Copa América volvió a disputarse, después de mucho tiempo, en una sola sede. Si bien los formatos de los torneos fueron modificándose, e incluso se agregaron más equipos, esa Copa América Argentina ´87 fue la primera de la serie que 20 años después terminó la rotación por los 10 países de la CSF en el torneo disputado en Venezuela que ganó Brasil.
En algún momento haré, seguramente, un post sobre esa Copa del ´87, como así también sobre la de Brasil ´89, pero este post está dedicado a uno de los 2 mejores equipos de esa competencia (el otro fue Colombia), el sorpresivo Chile dirigido por Orlando Aravena.
Recordemos que el campeón fue Uruguay tras disputar sólo 2 partidos que ganó 1-0, a Argentina en semifinales (gol de Alzamendi), y a Chile en la final (gol de Bengoechea)

Ese equipo chileno fue subcampeón consiguiendo de tal modo su mejor ubicación histórica en el certamen sudamericano (también fue 2º en el 55 -como local-, en el 56 -en Uruguay- y en el 79 en la época que no había sede fija). Probablemente se haya tratado de la mejor selección chilena que vi, al menos hasta la de Zamorano y Salas que consiguió clasificar a Francia ´98.Por obvias razones, no ví al equipo que salió tercero en el Mundial Chile ´62.

Participó en el grupo B, con sede en Córdoba, y en el primer partido dejó una buena imagen venciendo 3-1 a una Venezuela que por esos años sólo sumaba goles en contra. Los goles los convirtieron Letelier, Contreras y Salgado; Acosta, de penal, marcó el gol venezolano.

Para el cierre del grupo debía enfrentar a Brasil, obligado a ganar para seguir en la competición, ya que los brasileños le habían metido un 5-0 a los venezolanos.
Cabe aclarar que ese scratch estaba integrado por: Carlos (arquero en el Mundial 86), Josimar, Ricardo Rocha, Raí, Edú Marangón, Müller, Careca, Valdo, Romario, Silas, Julio César, Dunga (estos últimos como suplentes) entre otros.
El partido se jugó el 3 de julio del 87, a la noche. No me acuerdo de la fecha, el dato lo recabe hace poco, pero sí me acuerdo de haber visto el partido por ATC, y presenciar anonadado (?) el terrible pesto que la roja le pegó a los de amarillo. Fue 4-0 pero pudieron ser más. Pocas veces vi a una selección brasileña ser superada tan ampliamente, mucho menos ante equipos americanos, a excepción de algunos partidos con Argentina en el Monumental.
Juan Carlos Letelier e Ivo Basay, cada uno por partida doble, fueron los autores de los tantos de la victoria más importante de un equipo chileno en 25 años, desde ese Mundial ´62 en el que fueron locales.
Ese partido también hizo conocer al mundo (?) al Cóndor Roberto Rojas, el mejor arquero chileno que ví. Evidentemente el Cóndor tenía los partidos con Brasil marcados en rojo en su destino (?).
Sólo dos años después de ese partido consagratorio fue el famoso incidente en el Maracaná, cuando en un partido válido por las eliminatorias para Italia ´90 cayó una bengala cerca del arquero (Rojas), que se tiró al piso y se auto cortó a fin de sacar una ventaja que nunca llegó. La jugarreta le costó a Chile no sólo la eliminación para el mundial ´90, sino también la prohibición de participar en Estados Unidos ´94, mientras que a Rojas lo suspendieron de por vida y al capitán chileno, Fernando Astengo, por 5 años.
En semifinales los chilenos se enfrentaron con la otra sorpresa del certamen, la Colombia de Valderrama, Redín, Leonel Alvárez, Iguarán e Higuita dentro de la cancha, y Maturana en el banco (prometo formalmente (?) post de ese gran equipo también).
El encuentro se jugó en el actual estadio Olímpico (?)(!)(#) de Córdoba. Fue 0-0 en los 90 minutos, y parecía que los cafeteros serían finalistas cuando a los 13 minutos del primer tiempo suplementario se pusieron 1-0 con gol de Bernardo Redín de penal.
Pero algo extraño sucedió, René Higuita se mandó una cagada, y Colombia pecheó. Al minuto del ST suplementario empató Astengo y sólo 2 minutos más tarde Jaime Vera marcó el segundo gol que depositó a Chile en la final.

En la final esperaba Uruguay, campeón vigente que venía de dejar en el camino a la Argentina de Bilardo campeona del mundo un año antes en México, con Maradona en cancha, pero también con Percudani como uno de los dos delanteros.

En ese cotejo, disputado en el Monumental, Chile respetó demasiado a Uruguay y cayó ajustada pero claramente por 1-0 con un gol de un joven Pablo Bengoechea (sí, alguna vez fue joven). Para rescatar de ese encuentro las expulsiones de Gómez (según Superfútbol) y Astengo en los chilenos, y de
Enzo Francescoli y José Battle Perdomo en los charrúas.
Así obtuvo Chile su cuarto (y hasta el momento último) subcampeonato continental. Recién en 1991 el Colo Colo, al ganar la Copa Libertadores, consiguió el primer título internacional del fútbol trasandino, cortando la sequía a nivel clubes, pero que aún persiste a nivel selección, y así seguirá hasta que no citen jugadores de Pelotillehue (?)

Algunos integrantes de ese plantel fueron: Roberto Rojas, Luis Hormázabal, Jaime Pizarro (grosso), Ivo Basay, Juan Carlos Letelier, Jorge Contreras (el Coque, muy buen jugador), Fernando Astengo, Marco Antonio Cornez, Luis Patricio Mardones, y el gran Iván Zamorano (que recién comenzaba y aún jugaba en Cobresal)

martes, junio 03, 2008

Grossez gráfica

[click en la imagen para agrandar]
Merecido homenaje a la última revista que consiguió hacerle sombra a El Gráfico, nótese que hablo de revista y no de diario, eh (?). Desaparecida la Goles durante los ´70 (aunque después reapareció a principios de los ´90), EG disfrutó durante unos años de un virtual monopolio de la información deportiva escrita. Obvio que era la más importante, pero hasta 1985 fue, además, la única.
Ese año apareció en los kioscos la Sólo Fútbol, una publicación mucho más humilde, con un papel bastante berreta (aunque después mejoró), que sólo tenía color en las tapas, y que únicamente cubría, como su título lo indicaba, fútbol. Además era mucho más barata que EG.
La gran diferencia con el semanario de Editorial Atlántida, estribaba en que la SF cubría todo el fútbol. Por empezar, informaba de todas las categorías del fútbol argentino. Pero además traía noticias de fútbol internacional, e incluso de las divisiones inferiores.
Con un estilo períodistico bastante poco usado hasta ese momento (existe cierta afinidad entre los títulos que tenía la SF y los que usa Olé, pero con mucho más ingenio en el caso de aquella), y mucha estadística.
Dejó algunas perlitas que aún se recuerdan. Las apostillas en cada página (alla Barcelona), en donde tiraban cosas como "Tercera vez en 8 años que a Lamadrid le meten 3 goles entre los minutos 17 y 32 del Segundo Tiempo en partidos con lluvia" (?), y, fundamentalmente, la imposición del Resultado Moral. Una especie de ping pong de la TV actual, pero mucho más bizarro y arbitrario (además de utilizarse unas cuantas variantes más para su confección). Así, un Armenio 1 Belgrano 0 podía ser para la SF un 12-7, o incluso dar ganador a quien había perdido el cotejo.
Con el tiempo la publicación fue ganando en contenido, agregando más entrevistas, mejorando su papel y, además, la Editorial Sineret, comenzó a publicar la Súper Fútbol, enciclopedia mensual, según su pomposa autodefinición, que se zarpaba en grossa, y sobre la que ya he posteado algo.
Tal como EG, la SF anunciaba su salida los lunes a la noche, pero, salvo en algún lugar del centro, recién se encontraba en los kioscos los martes a la mañana. Durante los ´90s se mantuvo, pero ya pasada la mitad de la década estaba en franco retroceso. Hoy sólo subsiste con reviposter que saca al término de los torneos.
La Sólo Fútbol, una revista que todo aquel que la haya leído recordará con buenos ojos, y una muy buena alternativa a El Gráfico (gran revista igualmente en esa época) que era por esos años la suma de los Fox, TyC, La Red y Olé acutales juntos en cuanto al peso de sus opiniones.

miércoles, mayo 14, 2008

El hombre que salvó a Boca

En realidad, no fue él solo. Hubo otros muchos que pusieron el hombro en la década del ´80 para sacar a Boca Juniors de la crisis en la que estaba hundido. El más conocido de esos otros sin dudas fue Carlos Heller, el eterno vicepresidente del dirigente al que se dedica este post, que da inicio, además, a una nueva sección, dedicada a directivos de esa época. También fue destacable la labor de Jesús Asiaín
No es intención de este post desmerecer en algo la gestión de Mauricio Macri como máxima autoridad xeneize. Sin dudas existen muchos motivos para criticar a Macri (ya sea dentro o fuera de Boca), pero es innegable que desde que el actual Jefe de Gobierno de la CABA asumió en el club de la ribera, la historia deportiva y económica de Boca dió un cambio histórico.
Parece mentira que ese club que hoy es casi hegemónico, con 4 Libertadores, 2 Copas Intercontinentales y unos cuantos títulos internacionales de menor valor, y 6 títulos locales en la última década, hace un poco más de 20 años haya estado al borde de la desaparición.
Antonio Alegre asumió la presidencia de Boca en enero de 1985, tras ser elegido para ese cargo el año anterior. Cabe resaltar la situación deportiva-institucional que encontraron Alegre y Heller cuando asumieron en Boca. La Bombonera había estado clausurada, pero no por hechos de violencia, sino porque se venía abajo (literalmente), la municipalidad no la habilitaba por peligro de derrumbe.
Todas las semanas se iniciaba algún juicio (sea ejecutivo, ordinario, o pedido de quiebra) contra Boca. Los oficios de embargo se amontonaban de a decenas en los escritorios, y, desde lo deportivo, el cuadro no era mejor. En 1984 Boca había finalizado el Metro que ganó Argentinos Juniors en la 16ª posición, sobre un total de 19 equipos. Muchos comenzaban a mirar la tabla de los promedios, que al comienzo de la temporada 85/86 tenía a Boca empatando el antepenúltimo puesto (sin contar los recién ascendidos), es decir, para que se entienda en Zona de Promoción, claro que en aquella época no había promoción, descendían dos directos y nadie más. Fue la época, además, de las camisetas con los números dibujados con fibra.
Con todo eso se encontró Alegre al asumir. Sus primeros pasos estuvieron dirigidos a ordenar las finanzas del club. En 1984 Boca se presentó en Concurso Preventivo de Acreedores (lo que vulgarmente se llama Convocatoria), cuyo acuerdo homologado debía cumplirse a partir de 1986, es decir por la directiva comandada por Alegre.
Desde lo económico la gestión de Antonio Alegre fue sin dudas exitosa. Si bien no llegó a los niveles de ingresos por la venta del producto Boca que consiguió Macri (cuyos verdaderos números y destino hacen sospechar a muchos xeneizes), al menos consiguió sanear la institución y entregar un club ordenado a su sucesor, en 1995.
El talón de aquiles de la administración Alegre fue la faz deportiva. A partir de 1986, con el Concurso encaminado, Boca intentó rehacer una senda de éxitos deportivos, y dedicó mucho dinero a ello. Llegaron infinidad de jugadores, pero sólo unos pocos tenían verdadero nivel, otros cumplieron y la gran mayoría fracasaron. Debe además señalarse que durante años las únicas apariciones exitosas surgidas de las inferiores boquenses fueron Diego Latorre y Walter Pico, sí, Pico. Y no estoy hablando de 6 meses o un año, probablemente hayan sido las únicas apariciones rescatables en cerca de 10 años.
Boca sumaba jugadores y frustraciones. Durante los 10 años de Alegre-Heller sólo se ganaron la Supercopa ´89, las ignotas Recopa, Master, y Copa de Oro, y el Apertura ´92. Después sólo algún subcampeonato, una liguilla y unos cuantos torneos veraniegos.
Demasiado poco para Boca, pero no es eso lo que quiero rescatar con este post. Como decía al principio, nadie puede negar lo exitosa que ha sido la presidencia de Macri en Boca, pero si Macri pudo hacer todo eso, es porque antes existió un Antonio Alegre. Da bronca cuando se mezclan los tantos, y se dice la época de Alegre era un desastre. No fue un desastre, más allá de lo deportivo. Hoy parece increíble, pero Boca podría haber seguido la suerte de Racing en esa época, y tipos como Heller, y Alegre (a quien además no le recuerdo una sola declaración fuera de lugar) lo evitaron.

viernes, mayo 09, 2008

Trivia ochentosa Nº16

¿Quién es el jugador de la foto?

Ayudas:
1.- Jugó en siete equipos (5 de Argentina y 2 de Colombia), pero en ningún grande (en Colombia sí estuvo en un grande)
2.- Debutó en la década del ´70.
3.- Según la revista de la que saque la imagen era un gran ejecutor de tiro libres.
4.- Jugó en la A y en la B.

La respuesta:
Como dijeron varios, se trata de Alfredo Manuel Torres, quien jugó en Atlanta, Vélez, Huracán, Talleres (RE), Dep. Maipú (Mza), Bucaramanga y América de Cali. En la Argentina metió 56 goles en 320 partidos disputados.

viernes, mayo 02, 2008

Cabezón de la década

Uno de los jugadores más ganadores de la historia del fútbol argentino. En mi opinión, fue uno de los grandes defensores argentinos de los '80s y de los '90s.
Oscar Alfredo Ruggeri se inicio futbolísticamente en Boca Juniors. Debutó en el año '80 y, al año siguiente, ya se asentaría como titular en el equipo que obtuvo el Metropolitano '81 de la mano de Maradona y Brindisi.
El hecho de que, con 19 años, ya sea titular en un equipo como Boca, da la pauta de lo que fue después el tipo como futbolista: alguien con muchisima personalidad, por sobre todas las cosas.
Después de una huelga, a principios de 1985 y con el pase libre, se fue con el Tigre Gareca a River. Y en el brillante equipo del Bambino Veira se convirtió en una pieza fundamental, formando una dupla central con el Tano Gutiérrez, que no tenía mucha simpatía por los delanteros encaradores (?). Dichoso aquél que pueda contar los encontronazos con Ruggeri o Gutiérrez en el área. Porque salir vivo, era una epopeya (?).
En 1986 River ganó todo lo que había en juego: Intercontinenteal, el campeonato local y la Libertadores. El muy buen rendimiento en el equipo de Núñez lo llevó a ser convocado para el Mundial de México '86.
El Cabezón en el Mundial anduvo bárbaro. Incluso tuvo el gusto de marcar un gol en el primer partido ante lo coreanos. De ahí en adelante, Ruggeri se convertiría en uno de los símbolos del seleccionado, hasta el mundial de USA '94.
Las principales virtudes del oriundo de Corral de Bustos fueron el juego aéreo (cabeceaba muy bien en la dos áreas) y también el hecho de que sea imbancable en la marca contra sus rivales. Y también la boca, una lengua viperina en su máximo estado (?). Queda claro que es alguien que puede caer antipático, afuera de la cancha; pero en lo estrictamente futbolístico fue un grandísimo defensor. Dudo que alguien no haya querido tener a un tipo así de sanguíneo, de los que dejan la vida en una cancha.
Al Bambino lo rajaron de la dirección técnica del Millonario, pero Ruggeri continuó en River hasta mediados del '88 cuando fue transferido al Logroñés de España. El rendimiento en aquél modesto equipo fue muy bueno y, luego, se incorporó al Real Madrid (en el que jugaban pibes como Michel, Butragueño, Hugo Sánchez y Schuster, entre otros) donde se coronó campeón de la liga española en la temporada 89/90.
Luego volvería a Argentina, más concretamente, a Vélez Sarsfield. El equipo de Liniers era conducido por Alfio Basile y se había armado bastante bien para poder lograr un campeonato.
En el transcurso de los '90, no hay que dejar de mencionar su paso por el Mundial de Italia ´90. Fue uno de los titulares del equipo de Bilardo que consiguió el subcampeonato.
Bilardo deja de ser el entrenador del "equipo de todos" y asume Basile. A pesar del cambio de DT, Ruggeri continuó siendo uno de los símbolos de la Selección. Esa importancia, quizás, se veía ayudada con la ausencia de Maradona por el doping.
El ex-DT de Independiente fue el capitán de casi todo el ciclo de Basile hasta la vuelta de Maradona y su regreso a la titularidad del equipo en el Mundial de USA '94. Ruggeri continuó coleccionando títulos: en la Selección obtuvo la Copa América '91 y '93, la Copa Rey Fahd -hoy Confederaciones- y la Artemio Franchi.
Tras un paso por el fútbol méxicano -en donde le auguró, a Careca III, la proximidad del final de su carrera (?)- y por el calcio italiano, recala en San Lorenzo de Almagro. De ahí en adelante, "el Cabezón" no se movería más de la Argentina. Probablemente, la etapa en San Lorenzo sea una de las más famosas del Ruggeri-jugador.
Fue uno de los referentes del equipo que cortó la sequía de 21 años sin gritar campeón. En ese San Lorenzo -campeón del Clausura '95- había jugadores importantes como Galetto, Passet o Silas. Más la voracidad goleadora del algo tosco pero muy efectivo Pampa Biaggio. No hay que olvidarse del Gallego González, el Ruso Manusovich, el Balín Bennet, el Perro Albarello y el Indio Arévalo, entre otros.
Fue en el cuadro de Boedo en donde el ex-capitán de la Selección llevó al punto más alto su enfrentamiento con José Luis Felix Chilavert.
En uno de aquellos enfrentamientos el guaraní fue a buscar una pelota y el argentino, cual torpedo azulgrana, embistió de atrás al arquero que se salvó por milésimas de segundos de una potencial lesión de gravedad. Después, Veira (DT de CASLA) tuvo que sacarlo del partido "para protegerlo" ante las reprimendas del jugador que le decía "me sacaste para que me putee la gente" y el Bambino intentaba consololarlo diciéndole "sos el mejor".
Creo que el hincha de San Lorenzo debe tener un muy buen recuerdo de la etapa de Ruggeri como jugador de ese club; fue un verdadero caudillo (como prácticamente en todos los equipo que jugó) que dejó todo por el equipo y que, además, tuvo grandes actuaciones como la vez que casi prolonga a penales la definición de quien pasaba a la semifinal, en los cuartos de la Libertadores '96, frente a River.
Ya más cerca del final de su carrera, pasó a Lanús donde, en su ultimo partido, marcó un gol de penal en el 3-0 a Estudiantes de La Plata.
Su trayectoria como jugador opaca por completo lo que hizo como DT, donde acumuló más penas que glorias: en América de México fracasó, en Independiente se fue a mitad de torneo, su segunda etapa en San Lorenzo fue desastrosa. Sin embargo, algunos afirman que la primera etapa en el Ciclón fue buena, donde le "armó" el equipo que sacó campeón Pellegrini (su sucesor).
Lo que merece la pena hacer mención es al hecho de que por más que haya rendido en todos los clubes que jugó, en casi ninguno ha alcanzado la estatua de ídolo. Posiblemente sea en en San Lorenzo, donde es más recordado con cariño. En River, si bien anduvo muy bien y estuvo en el equipo que ganó todo, no impresionó tanto al hincha como si el Negro Enrique o Antonio Alzamendi (ambos compañeros de Oscarcito). Otro de los motivos que fuerzan el no total enamoramiento con la gente de River es que jugó relativamente poco en Nuñez, a diferencia de Passarella, por ejemplo, que tenía la misma personalidad que "el Cabezón".
Con ustedes, Oscar Alfredo Ruggeri, un tipo que no pasa desapercibido. Siempre tiene algo para decir. Como jugador, una carrera brillante. Afuera de la cancha se caracterizó por ser un tipo, más bien, algo detestable, a pesar de haber agraviado de forma original, a José Sanfilippo. Ruggeri es el típico caso de los que decís, tómalo o déjalo. Yo, en mi equipo, lo quiero.
POSTEADO POR MURDOCK